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Un estudio personal

La motivación y la dedicación buscan ser la espada y la capa de este proyecto artístico independiente.

Creando mundos pieza a pieza

Tengo los cajones llenos de juegos de mesa que creé en un arrebato, con ganas de construir un pequeño mundo. Es fácil: en apenas unas horas o unos pocos días surge una idea completa. Son mundos sencillos, regidos por unas pocas reglas fundamentales que obligan a tomar decisiones, a buscar estrategias; todo está limitado a ese pequeño universo de reglas.

Ha nacido un lugar, una fantasía, una experiencia de autor.

Le agrego un poco de programación: en vez de dibujar sobre una cartulina, lo hago sobre una tabla de plástico que dibuja en la pantalla, y entonces ocurre la magia. Sin tocar nada, se mueve un personaje; sin dinámicas complejas de movimientos de cartas, fichas y recursos, todo se automatiza y el mundo se vuelve mucho más grande.

No podría restarle valor al placer de un juego de mesa, de tener a tu personaje en la mano, entre tus brazos el gran tesoro que has acumulado, de lanzar un dado... pero soy un creador de mundos y, ante una idea que se puede programar, nace un videojuego. Un universo vivo como no se puede crear a mano, con tantas dinámicas ocurriendo al mismo tiempo que solo tienes que jugar. No necesito hacer un manual más grande, solo saber programarlo.

Y ahora que había aprendido, todo ese tiempo tan valioso y escaso que invertí, y que se esfuma por una automatización mayor llamada IA, me siento a salvo. Una tecnología que me permite crear en lenguaje natural lo que antes requería palabras sueltas, que me libera para enfocar mi trabajo en concebir una idea. ¿Cómo evitar sentirme tan creativo ahora que dejé de minar código y me convertí en director creativo a tiempo completo?

Es el momento de iniciar mi propio estudio, es el momento de crear a lo loco. De vivir creando, de experimentar, de volcarme en cada detalle hasta que sea como lo concebí... es mi momento de autor.

Por eso me presento de nuevo al ruedo. Damas y caballeros de esta escena, cuelguen su sombrero; afuera rebosa el mundo real, hoy aquí nos adentraremos en los entresijos creativos. Disfruten de este extracto de mi mente artística, cuya película comienza. Me presento como soy, creativo, y mi labor es hacerles de acomodador, pues hoy comienza esta nueva remesa de este estudio soñador.

Hoy comienza Estudio SKR.